Aval de la hipoteca

Los requisitos que existen a la hora de contratar una hipoteca son muy rigurosos, y uno de ellos es el aval hipotecario.

El aval es la garantía que el cliente en cuestión otorga a su banco. Dicha garantía consiste, en la gran mayoría de los casos, en una propiedad que no esté hipotecada. Es por ello que con cierta frecuencia este aval lo suelen suministrar los padres correspondientes al cliente. En caso de no poder hacerse cargo de la hipoteca, el banco puede realizar una ejecución de la propiedad.




Como es de esperar, un aval es algo difícil de presentar, puesto que en caso de que corresponda a otra persona, la confianza mutua ha de ser extrema y tiene que haber confianza al cien por cien en tu capacidad económica para ser solvente en los pagos hipotecarios, debido a que de no ser así, los perjudicados serían ambos.

Existe una alternativa en caso de no disponer de un aval, con los llamados préstamos sin aval. Estos préstamos tienen la gran ventaja de que tal y como su propio nombre indica, no hay que presentar ningún tipo de aval a la hora de contratar la hipoteca. Sin embargo, las condiciones resultan un poco “caras”, ya que a cambio hay que contratar numerosos productos en forma de seguros.