¿Interés fijo o interés variable para la hipoteca?

Contratar una hipoteca suele ser el mayor gasto en vida de una familia.

 

Por tanto, es muy importante conocer a la perfección el funcionamiento de una hipoteca, y por supuesto, la posibilidad de elegir entre interés fijo o variable.

 





Empezamos por el interés fijo, que como indica su nombre, implica un retorno del préstamo constante, y eso permite que podamos planificar nuestros gastos de forma exacta cada mes.

 

Además, con el interés fijo no nos importa lo que pase en el mercado, ya que independientemente de que suban o bajan los tipos de interés vamos a pagar exactamente igual, sin sorpresas.

 

Por el contrario, nos encontramos con el interés variable para la hipoteca, que es justo lo contrario: depende de las bajadas o subidas de los tipos de intereses hipotecarios, y por tanto, se encuentra sujeto a las fluctuaciones del entorno económico.

 

Además de poder beneficiarnos de las bajadas del interés pagando una cuota menor, el interés variable tiene otra ventaja y es que cuenta con comisiones por cancelación muy inferiores a las de una hipoteca con tipo de interés fijo.

 

El inconveniente principal del tipo variable, por supuesto, es que el mercado también puede ir en nuestra contra, y si se pasa por una época de crisis económica, sube el tipo de interés y se paga más cuota que con interés fijo.

 

Cuestión de gustos, como vemos.