¿Qué es un préstamo hipotecario?

El préstamo hipotecario facilita el acceso a la vivienda que deseamos comprar. En este tipo de prestamos aparte de la garantía personal, el inmueble que queremos comprar queda afectado como garantía de pago del prestamos, esto hace que los tipos de interés sean más baratos que en otras modalidades de préstamos con menor garantía. El plazo de devolución del préstamo es más largo por lo que hay una mayor facilidad a la hora de pagarlo. Para escoger el tipo de préstamo hipotecario que más nos convenga hay que tener claro una serie de puntos. El importe del préstamo, para conocer el valor real del importe hay que tener en cuenta dos aspectos, el valor de tasación de la vivienda, hay que tasar la vivienda para saber si el precio que nos piden se ajusta a la realidad del mercado inmobiliario. Los ingresos, la cuota de la hipoteca no deberá de exceder al 30% de los ingresos del solicitante del préstamo. Plazo de amortización, es el tiempo que se establece en el préstamo para su devolución, estos plazos suelen ser dilatados, nos encontramos desde 5 años a más de 20 años, siendo la prioridad ajustar bien el importe del préstamo como el plazo para poder pagarlo con comodidad. Hay que buscar un equilibrio ya que si el préstamo se dilata mucho en el tiempo mayor serán los intereses que habrá que pagar. Tipo de interés, uno de los aspectos más importantes de un préstamo hipotecario, determina la cantidad que habrá que pagar a lo largo delos años, teniendo que decidir entre interés fijo, interés variable e interés mixto. En el interés fijo nos encontramos con un tipo de interés que permanece constante durante la duración del préstamo, aunque suban o bajen los tipos de interés en el mercado, el cliente siempre pagará lo mismo, el periodo de amortización máximo es de 15 años. Interés variable, periódicamente se actualizan los tipo se interés del mercado por lo que no quedan desfasados. El plazo de amortización de este préstamo es mayor, pudiendo ser de entre 20 a 30 años. Interés mixto, combina un periodo en el que el interés permanece fijo y otro variable que se ajusta al mercado.